lunes, 26 de septiembre de 2011
Una fiesta de colores y olores
Una mañana con mucho movimiento en el Mercado Santo Domingo. Productos diversos y de diversas procedencias. Transacciones. Compradores y vendedores. Colores y olores que se mezclan en el aire.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Domingo
Tras cruzar el túnel de La Ciudadela, en menos de un minuto, lo que parece una mañana de verano se convierte en una de invierno. El sitio está vacío. En media hora únicamente cruzan su interior una señora y dos caballeros, cada uno acompañado de un perro. Lo único que hay en el parque a las doce de la mañana son árboles. En algunos empieza a cambiar el color de las hojas, que se dejan llevar por la fuerza del viento y bailan en todas direcciones.
Domingo por la mañana y Pamplona parece estar dormida. Las tiendas del casco viejo con las persianas abajo. La Plaza del Castillo también descansa y los peatones que la atraviesan no superan una docena. Un par de palomas picotean alrededor de una banca y un niño que las observa se escapa de su madre para correr hacia ellas. El pequeño ríe a carcajadas al ver cómo enseguida éstas se alejan volando, sus mejillas enrojecidas por el viento y la sonrisa que se extiende de punta a punta en su cara.
Cae la primera gota. La madre mira al cielo gris y se voltea para llamar a su hijo. Saca del bolso un paraguas y una pequeña chaqueta roja con la que cubre al niño. Llueve a cántaros en Pamplona. El otoño anuncia su llegada.
Domingo por la mañana y Pamplona parece estar dormida. Las tiendas del casco viejo con las persianas abajo. La Plaza del Castillo también descansa y los peatones que la atraviesan no superan una docena. Un par de palomas picotean alrededor de una banca y un niño que las observa se escapa de su madre para correr hacia ellas. El pequeño ríe a carcajadas al ver cómo enseguida éstas se alejan volando, sus mejillas enrojecidas por el viento y la sonrisa que se extiende de punta a punta en su cara.
Cae la primera gota. La madre mira al cielo gris y se voltea para llamar a su hijo. Saca del bolso un paraguas y una pequeña chaqueta roja con la que cubre al niño. Llueve a cántaros en Pamplona. El otoño anuncia su llegada.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Sauce Llorón
Dice Rubén Darío en su poema "Lo Fatal"...
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
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